Nota de los pastores 28 de Febrero y 1 de Marzo
Desde el Escritorio del Párroco
“Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así comparto en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su Cuero, que es la Iglesia.” Colosenses 1:24 NVI
Posiblemente uno de los pasajes bíblicos más difíciles de entender es el mencionado anteriormente. Sin embargo, cuando Pablo dice que está “cumpliendo lo que falta de las aflicciones de Cristo”, no quiere decir que el sufrimiento de Jesús en la cruz fuera insuficiente para nuestra salvación. Lo que sí quiere decir es que nuestro sufrimiento humano puede tener un propósito benéfico. Podemos unir nuestros propios sufrimientos a los de Jesús en la cruz, y El los usará para guiar a otros en la iglesia a la salvación eterna. Nuestros sufrimientos pueden ser ofrecidos a Dios, en unión con los sufrimientos de Cristo, para el bien de los demás en la Iglesia aquí en la tierra y para los miembros de la Iglesia en el Purgatorio que reciben la purificación para estar listos para encontrarse con Dios cara a cara en el Cielo.
La historia que voy a compartir con ustedes proviene de un artículo del 1 de febrero de 2023 de Our Sunday Visitor, titulado: “Sacerdote que ofreció su cáncer por las víctimas de abuso clerical afirma haber sanado en Lourdes”. Aquí tienen un resumen del artículo:
En 2018, el padre John Hollowell, sacerdote de la Arquidiócesis de Indianápolis, oró pidiendo estar dispuesto a sufrir por las víctimas de abuso sexual clerical católico. Un mes después, sufrió una convulsión, que creo fue la primera que experimentó en su vida. Finalmente, en la Clínica Mayo le diagnosticaron oligodendroglioma, un tipo raro de tumor cerebral canceroso.
La primera neurocirugía del padre Hollowell fue en marzo de 2020, pocos días antes del confinamiento mundial por el COVID-19. Desarrolló infecciones a raíz de la cirugía y muchas complicaciones, y tuvo que soportar dos operaciones más, radioterapia y nueve meses de quimioterapia. Poco antes de la cirugía de marzo de 2020, escribió en Twitter que planeaba "abrazar esta enfermedad voluntariamente" por abuso clerical.
Estaba de baja de las dos parroquias que dirigía en Indiana, pero en julio de 2021 se recuperó lo suficiente como para regresar a sus parroquias. Sin embargo, en enero de 2022, las exploraciones mostraron que el tumor cerebral estaba comenzando a crecer de nuevo, junto con un nuevo tumor en la glándula pituitaria. En ese momento oró: "Si puedo ofrecer mi vida en reparación por los crímenes de los sacerdotes, lo haría voluntariamente". Si bien estaba dispuesto a morir si esa era la voluntad de Dios, también reservó un viaje a Lourdes para junio de 2022 pensando: "Si me curo, eso podría ayudar a que algunos de mis familiares y amigos que se habían alejado de la práctica de la fe regresen a la Iglesia".
Cuando regresó de Lourdes, los feligreses comenzaron a decirle que se veía mucho más saludable. Dos semanas después de su regreso, una resonancia magnética confirmó que el oligodendroglioma del Padre Hollowell había desaparecido. Además, los problemas del tumor en su glándula pituitaria cesaron a su regreso de Lourdes.
Creo que esta historia real nos muestra el poder de ofrecer nuestro sufrimiento por los demás en la Iglesia (en este caso, por las víctimas de abuso sexual clerical, en reparación por los pecados del clero y por los amigos y seres queridos que se han alejado de la práctica de su fe). La Cuaresma es el tiempo del año litúrgico de la Iglesia en el que nos centramos con mayor intensidad en unir nuestros sufrimientos a los de Cristo en nombre de su cuerpo, la Iglesia. Ya sea una enfermedad física, un sufrimiento emocional o alguna mortificación que nos imponemos para compartir el sufrimiento de Cristo, ofrezcámoslo a Dios por los miembros de su cuerpo que necesitan oración, ya sea aquí o en el Purgatorio. Esto no significa que no debamos orar por la sanación, porque sabemos que Dios a menudo quiere sanarnos y aliviarnos del sufrimiento. Sin embargo, si no es su voluntad que sanemos, o si es su voluntad que sanemos después de un período de sufrimiento, aprovechemos ese sufrimiento para el bien de los demás en la Iglesia de Cristo. Como dijo San Pablo a los Colosenses, incluso nos "regocijemos" en nuestros sufrimientos, ya que pueden beneficiar a otros en la Iglesia.
Que tengan una Cuaresma bendecida,
Padre Rich